¿Conoces la historia de Rasputín, el monje visionario?

 

¿Conoces la historia de Rasputín, el monje visionario que predicó el futuro? Luis de Castresana, autor del libro, es una de las pocas personas que han tenido el privilegio de recibir el Premio Nacional de literatura. De Castresana no solo tuvo ese honor sino que además recibió otros premios a lo largo de su carrera. Nació en Ugarte (País Vasco) el 7 de mayo de 1925, hijo de padres republicanos.

Entender Rusia, lo que ha sido y será, es difícil. ¿Cómo es posible que uno de los mayores imperios europeos en extensión y en población fuera dominado por un monje ermitaño medio loco? La historia está plagada de incomprensiones. La llegada al poder de Hitler y de Rasputín es inexplicable y misteriosa.

Sólo en Rusia es posible un personaje como Rasputín.

¿Qué es Rusia? Ni los propios rusos lo saben, sólo lo intuyen. Como dice Fiódor Ivánovich Tiútchev, el famoso poeta, "con la razón no se entiende Rusia sólo se puede creer en ella y amarla".

Rusia ha sido y es una encrucijada entre occidente y oriente. Balanceando de un lado o del otro, dominado por los mogoles y acosado por los imperios europeos. Intentando emerger para reivindicar un protagonismo que nunca consigue del todo.

Su aislamiento geográfico y las calamidades de su historia han contribuido a reafirmar un sentimiento de singularidad respecto a sus vecinos.  Y en este sentido, especial relevancia tiene el aspecto religioso. El sentido de la unidad nacional ha sido moldeado por su pertenencia a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Amalgama de razas, lenguas y pueblos; será la religión un factor de unificación. Es el pueblo ruso un pueblo religioso.

Sin embargo, el cisma en el siglo XVII en la Iglesia Rusa preparó el terreno para la revolución cultural realizada por Pedro el Grande con las trágicas consecuencias que se hicieron evidentes en la segunda parte del siglo XIX. Es en ese tiempo cuando un pequeño pero políticamente agresivo grupo de rusos occidentalizados, conocido como "la Inteligencia",  inició una enérgica campaña dirigida a debilitar la unidad religiosa del pueblo ruso. Las armas utilizadas eran la predicación del socialismo basado en el materialismo y el ateísmo. El choque a un nivel cultural también se da entre los "occidentales" (Chadaev, uno de los máximo representantes), y los eslavofilos (Khomyakov, los hermanos Kireevsky; y más tarde Dostoevsky, Soloviev…).

Desde que Alejandro II firma la paz humillante de Crimea, lo ruso se ve salpicado por una serie de reformas occidentalizadas que abarcan todo; desde la agricultura hasta el gobierno político y el poder judicial. Aunque fueron frenadas por los gobiernos más reaccionarios y nacionalistas de Alejandro III y Nicolás II. La semilla de la discordia ya estaba sembrada.

Dentro de la Inteligencia, no pocos reconocieron la importancia de la Iglesia Rusa y su papel en el crecimiento de la cultura  y estabilidad en Rusia.  Pero las heridas infligidas por la crueldad y la brusquedad de las reformas de Pedro eran grandes y no de fácil cura.

El vacío de poder en la Iglesia, literalmente estatalizado, propiciará la diversificación religiosa, la aparición de sectas, cismas, etc. En combinación con lo anterior surgió un fenómeno importante: los startsy, maestros y guías espirituales que vagaban por el Imperio transmitiendo sus enseñanzas y siendo testimonios de vida sencilla y santa.  El tipo vagabundo es característico de Rusia, es considerado el hombre más libre del mundo. Y si Dios es su compañía, además, el más afortunado.

 Por otra parte, las guerras, especialmente la guerra mundial pone de relieve la cuestión de la autoconciencia nacional rusa. Rusia necesita resolver su enigma. Su misión, su vocación  y lugar en el mundo. ¿Es el pueblo ruso elegido por Dios para una misión? Los rusos presienten que están destinados a algo grande. Resurge con fuerza la vieja idea de Moscú como la Tercera Roma una tierra especial, no cualquiera, ¿la tierra prometida?

Rusia no ha jugado todavía ese papel determinante en la vida del mundo que ellos esperan. A pesar de ser un gran imperio, una superpotencia, no ha penetrado en la vida cultural de la humanidad europea. La gran Rusia no ha sido más que una provincia aislada dentro de la vida europea y mundial, su vida espiritual ha sido distante y cerrada; sólo ha enseñado sus dientes y sus tanques y ha mostrado ese salvajismo oriental que vertebra su alma. Lo ruso atrae por su misterio, mientras que repele por su barbarie.

 Las contradicciones en el estilo de vida de Rusia siempre han encontrado la reflexión dentro de la literatura y el pensamiento filosófico ruso. Los rasgos que trazan su alma son extraños para occidente.

Ningún europeo diría que Rusia es la tierra más anarquista del mundo. Ni que el pueblo ruso es el más apolítico de los pueblos. En el alma rusa hay una enorme indiferencia por lo estatal. Extraño y no ruso es la burocracia, estar ocupado por los asuntos de Estado siempre ha sido una ocupación de no rusos.

El anarquismo ruso se caracteriza por una pasiva indiferencia por lo público. Más que en una conquista de su libertad, consiste en una rendición de uno mismo. Necesita alguien que asuma los asuntos de Estado, un gobernante... ajeno a él.  Por eso es un pueblo dominado siempre por poderes tiránicos.

El pueblo ruso, sumiso, entregó su libertad para la edificación de un imperio, que en su corazón no deseaba. Misterio ruso ¿por qué un pueblo anárquico ha creado un inmenso y poderoso estado?, ¿por qué es tan sumiso a la burocracia?, ¿por qué siendo libres se hacen esclavos?  Este misterio se repite una y otra vez a través de toda la vida rusa: la coexistencia de un profundo amor a la libertad con una vida de extrema servidumbre. 

 Los intereses de la construcción, el apoyo y la vigilancia del estado ocupan un lugar asfixiante dentro de la historia de Rusia. El pueblo ruso ha dado su sangre para el fortalecimiento y la defensa del Estado.

Otro rasgo diferenciador es que su nacionalismo es un supranacionalismo. Rusia se impone la "auto misión" de liberar los pueblos y como resultado nos encontramos al pueblo más nacionalista del mundo. El Imperio sufre la presión de la rusificación. Por eso todo se nacionaliza, hasta la Iglesia. En Rusia, el concepto "Ruso" significa lo correcto, bueno, verdadero y piadoso.

La vanidad de Rusia la lleva a reconocerse, por ejemplo, no sólo como la más cristiana, sino también como el único país cristiano en el mundo. Rusia, en su llamada a ser un liberador de pueblos, con demasiada frecuencia se ha convertido en un opresor. Europa siempre ha desconfiado de Rusia, el último y el más poderoso de sus hijos.

Estos son algunos de los rasgos que hacen entendible una figura como la de Rasputín y una actuación política tan catastrófica que permite el acceso al poder de los Soviets. Lo que no sucedió en ningún sitio, sólo puede pasar en Rusia.

Algunos pensamos que está por llegar ese día que en el que Rusia viva su Edad de Oro de la que nos podamos beneficiar toda la humanidad. 

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